Son delicadas Vasijas circulares de cristal de Cuarzo puro, que al ser rozadas en forma suave con una vara especialmente diseñada, son capaces de emitir impulsos sonoros de alta calidad vibratoria, traducidos en notas musicales y octavas armónicas que desencadenan proyecciones de Luz y colores Multidimensionales.
Los Cuencos de Cristal se construyen a partir de la fundición del Cuarzo Silicón más refinado (99% de pureza) en hornos a temperaturas muy elevadas. Cada cuenco es testeado y monitoreado con el fin de verificar que la nota musical que le corresponde, se halla en perfecta sintonía. Cada cuenco se identifica acústicamente con una nota musical específica, dependiendo de sus dimensiones, tamaño y textura.
Los bellos sonidos cristalinos producidos por los cuencos de cuarzo, son empleados con el fin terapéutico de armonizar los campos sutiles y la memoria celular, creando vibracionalmente estímulos de autosanación en el sistema inmunológico del Ser.
Los Cuencos generan ondas de Luz y sonido que predisponen al Ser, a elevar su estado de Concentración y conexión Interior.
La mayoría de las patologías psicológicas y emocionales surgen a causa de intensas experiencias interiores.
Las tradiciones más antiguas de Oriente poseían una concepción holística del ser humano y consideraban que los males del cuerpo tenían una raíz más profunda. La enfermedad no era para ellos sino una desarmonía energética de la persona. Los antiguos sabian que todo en el universo vibra.
Pitágoras afirmaba que "cada cuerpo celestial, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, ritmo o vibración. Es más, todos esos sonidos o vibraciones componen una armonía universal en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad", lo cual incluye al cuerpo humano. Cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo, por tanto, vibran continuamente a una determinada frecuencia. Y así, cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria está en armonía con el resto del cuerpo; pero si esa frecuencia se altera se rompe la armonía y aparece lo que conocemos como enfermedad.
Los cuencos de cuarzo emiten e inducen un modelo de onda alfa que es el mismo que emite el cerebro en los estados meditativos y de profunda calma. Y se ha podido comprobar que en esos estados hay un aumento significativo de la producción de linfocitos T, responsables del sistema inmunitario.
Sabemos hoy que es posible modificar -por el principio de resonancia- estas frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias. Y eso es lo que convierte al sonido en un proceso terapéutico capaz de abrir la puerta al equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. Y es que merced al principio de resonancia, que el sonido de los cuencos de cuarzo ajusta la vibración de la persona a la misma frecuencia emitida del mineral; es decir, terminan ambos vibrando al mismo ritmo.
El sonido de los cuencos de cuarzo y de los cuencos tibetanos, afecta de manera global al individuo. Primero equilibra su cuerpo energético y los chakras (centros de energía) y luego limpia el campo áurico. Además, la vibración repercute en la columna que actúa como vehículo de resonancia y se extiende a través del sistema nervioso a nuestras células, tejidos y órganos. Esa es la razón de que la vibración producida por los cuencos tenga la capacidad de disolver bloqueos en el cuerpo físico y sutil así como de que se utilice en casos de contracturas musculares, roturas y otros problemas óseos. La vibración de los cuencos resuena y armoniza la estructura cristalina presente también en nuestro esqueleto.
Tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, piedras en el riñón, depresiones, problemas neuronales y otras múltiples dolencias. Sin olvidar que cargan y potencian con su vibración esencias florales y aceites esenciales y que se utilizan en la limpieza de espacios físicos.
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