VENIMOS DE FAMILIAS CUYA MANERA DE PEDIR PERDÓN ES HACER COMO SI NUNCA HUBIERA PASADO NADA … Y quizá por eso aprendimos a tener miedo de hablar de aquello que nos lastimó… Nos hicieron creer que perdonar significaba guardar silencio, que sanar era dejar atrás lo ocurrido y que amar consistía en evitar cualquier conversación que pudiera incomodar al otro… Nadie nos enseñó realmente a reparar después de hacer daño… Aprendimos a esquivar las conversaciones difíciles, a cambiar de tema y a continuar con la vida como si nada hubiera sucedido… Bastaba con preparar la comida, poner una película o comportarnos normalmente para dar por terminado el conflicto… Por eso, cuando llegamos a la adultez, muchas veces no sabemos cómo expresar aquello que todavía nos duele. Nos cuesta decir : “Lo que ocurrió me lastimó”. “Necesito que puedas reconocerlo”. “Esto todavía tiene un peso dentro de mí”. Y, sin darnos cuenta, nuestros hijos también observan esa manera de relacionarnos. Aprenden de ...
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