Voy a volar.

Si sientes que tu alma te pide desplegar las alas y las personas de tu entorno intentan frenarte, recuerda una sola cosa: voy a volar.

No porque rechaces a quienes amas, sino porque has comprendido que la vida es movimiento. Nada permanece igual. Todo cambia, todo evoluciona, todo busca expandirse.
El psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, Viktor Frankl, escribió: "Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos". En esa frase se encuentra una gran verdad espiritual: muchas veces el crecimiento no consiste en modificar el mundo exterior, sino en transformarnos interiormente para responder de una manera nueva a la vida.

Hay momentos en que sentimos el llamado a desarrollar talentos dormidos, estudiar algo diferente, emprender un proyecto, profundizar nuestra espiritualidad o simplemente vivir de una forma más auténtica. Y es entonces cuando aparecen las resistencias.

A veces provienen de la pareja. Otras veces de la familia, de amigos o de personas que nos quieren sinceramente, pero que temen los cambios. Como enseñaba Carl Jung, aquello que no comprendemos suele despertar miedo. Y el crecimiento de alguien cercano puede confrontar a otros con sus propias limitaciones o sueños postergados.

Desde una mirada espiritual, cada ser humano tiene un camino único. Nadie vino a esta vida para quedarse inmóvil. Como expresaba Joseph Campbell, cada persona escucha en algún momento el llamado de su propia aventura. Algunos responden. Otros prefieren permanecer donde todo resulta conocido.

La vida no es estática. Las personas evolucionan, pero no siempre evolucionan juntas, ni al mismo ritmo, ni en la misma dirección. Y eso no significa que alguien esté equivocado. Significa simplemente que cada alma tiene sus propios tiempos.

Cuando sientas que algo dentro de ti quiere expandirse, escucha esa voz. Tal vez sea tu esencia buscando manifestarse. Tal vez sea la vida invitándote a una versión más plena de ti mismo.

No necesitas que todos comprendan tu vuelo para comenzar a volar.
🦅Las águilas no piden permiso al viento. Simplemente abren sus alas y confían.

Y quizás la verdadera espiritualidad consista en eso: tener el valor de seguir creciendo, incluso cuando el camino todavía no está completamente visible.

Porque el universo acompaña a quienes avanzan con fe.
Y porque aquello que está destinado a florecer dentro de ti, tarde o temprano encontrará la manera de hacerlo.

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