No eres la misma persona que comenzó este día.
Y probablemente mañana tampoco seas exactamente quien eres hoy.
Tu cuerpo cambia.
Tu respiración cambia.
Tus pensamientos cambian.
Tus vínculos cambian.
Tus necesidades cambian.
Tu manera de comprender la vida también cambia.
Y el Yoga nos invita a observar justamente eso: todo está en movimiento. No practicamos para quedarnos iguales. Practicamos para aprender a estar presentes mientras la vida cambia.
Patañjali nos habla de parinama, la transformación constante. Y nos recuerda que gran parte de nuestro sufrimiento aparece cuando confundimos lo cambiante con algo que debería permanecer.
Nos aferramos:
A una persona.
A una relación.
A una etapa.
A una identidad.
A una forma de hacer las cosas.
A aquello que alguna vez fuimos.
Y hasta podemos aferrarnos al dolor porque, aunque duela, ya lo conocemos.
Pero el Yoga nos enseña otra posibilidad: observar sin aferrarnos.
Respirar.
Sentir.
Aceptar.
Soltar.
Volver al presente.
Y Reiki también puede convertirse en ese espacio de regreso.
Cuando colocas tus manos sobre tu cuerpo, no estás intentando detener el movimiento de la vida.
Estás aprendiendo a acompañarlo.
A escucharte.
A estar contigo.
A reconocer que quizá aquello que hoy necesitas no sea lo mismo que necesitabas ayer.
Mikao Usui dejó en sus principios una enseñanza sencilla y profunda:
“Solo por hoy…”
Solo por hoy, no te enojes.
Solo por hoy, no te preocupes.
Solo por hoy, sé agradecido.
Solo por hoy, trabaja honestamente.
Solo por hoy, sé amable.
¿Te das cuenta? No dice “para siempre”. Dice hoy.
Porque la transformación ocurre en el presente.
Quizás una de las mayores enseñanzas del Yoga y del Reiki sea esta: no necesitas saber quién serás dentro de cinco años.
Necesitas aprender a estar plenamente presente con quien eres hoy.
Tal vez estás atravesando una etapa que no comprendes.
Tal vez una relación terminó.
Tal vez una versión de ti ya no encaja.
Tal vez aquello que antes te apasionaba hoy ya no te mueve.
Tal vez estás dejando atrás una manera de vivir que durante mucho tiempo te sostuvo.
No necesariamente estás perdido.
Quizás estás cambiando.
Y cambiar puede ser incómodo.
Porque para convertirte en quien estás llamado a ser, algunas versiones anteriores de ti tendrán que quedar atrás.
El árbol no considera fracaso soltar una hoja.
La naturaleza no se pregunta si debería seguir siendo primavera.
La ola no intenta quedarse en la misma forma.
Todo cambia.
Todo se transforma.
Y nosotros también.
Por eso, practicar Yoga no es solamente mover el cuerpo.
Es aprender a habitar el cambio.
Y practicar Reiki no es solamente recibir energía.
Es aprender a escucharnos en medio del movimiento de la vida.
No se trata de controlar cada transformación.
Se trata de desarrollar la conciencia necesaria para atravesarla.
Quizás despertar no sea descubrir definitivamente quién eres.
Quizás despertar sea comprender que siempre estás convirtiéndote en alguien nuevo.
Honra a quien fuiste.
Agradece lo que aprendiste.
Reconoce todo lo que atravesaste.
Pero no construyas una prisión alrededor de una versión de ti que ya cumplió su propósito.
Puedes cambiar de opinión.
Puedes cambiar de camino.
Puedes soltar.
Puedes comenzar nuevamente.
Puedes permitirte ser desconocido para quienes solamente conocieron tu versión anterior.
No te estás perdiendo.
Te estás transformando.
Y quizá eso que hoy llamas “cambio”… mañana descubras que era simplemente la vida llevándote hacia una nueva versión de ti.
🕉️ Yoga para aprender a permanecer en el centro mientras todo se mueve.
✨ Reiki para volver a vos, escuchar y acompañar tus propios procesos.
Porque la vida no nos pide permanecer iguales.
Nos invita a evolucionar conscientemente.
Como Maestra de Yoga y Reiki se que: “Yoga y Reiki no detienen la vida; nos enseñan a atravesarla con conciencia.”
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