A VECES, CUANDO ALGUIEN TE HACE DAÑO —A VOS O A ALGUIEN QUE AMÁS—, LA ESPIRITUALIDAD NO TE PIDE QUE JUSTIFIQUES LO QUE PASÓ.
Después de tantos años transitando el Yoga, el Reiki y acompañando procesos humanos, aprendí que comprender no significa permitir.
Desde el Yoga aprendemos a observar. A mirar nuestras acciones, nuestras emociones y también las de los demás con mayor conciencia.
Desde el Reiki aprendemos a volver al centro. A reconocer aquello que nos duele, atravesarlo y recuperar nuestra propia energía.
Y desde la vida aprendemos algo todavía más profundo:
podemos comprender la herida de alguien sin permitir que esa herida siga lastimándonos.
Tal vez esa persona también fue herida.
Tal vez repite patrones que comenzaron mucho antes de que nosotros apareciéramos en su historia.
Tal vez nunca aprendió a gestionar su dolor, su miedo, su vergüenza o su enojo.
Podemos verlo.
Podemos tener compasión.
Podemos incluso perdonar.
Pero perdonar no significa negar lo sucedido.
No significa olvidar.
No significa volver a confiar.
Y mucho menos significa quedarnos en un lugar donde somos dañados.
A veces, el verdadero aprendizaje espiritual es soltar el resentimiento y cerrar una puerta.
Porque poner un límite también es una forma de amor.
Amor propio.
Amor hacia nuestra paz.
Amor hacia nuestra propia energía.
El Reiki me enseñó a volver a mí.
El Yoga me enseñó a observar sin reaccionar.
Y la vida me enseñó que no todo lo que comprendemos debemos sostenerlo.
Hay personas a las que podemos perdonar y mantener lejos.
Y hay momentos en los que podemos decir, con amor y con absoluta claridad:
“Te deseo bienestar, pero mi camino continúa sin vos.”
Eso también es evolución.
Porque la sabiduría no está solamente en abrir el corazón.
También está en saber cuándo cerrarlo, protegerlo y seguir caminando.
Y sí… a veces el límite espiritual se parece bastante a: “Te perdono… y hasta acá llegamos.” 😂🔥
No desde el odio.
No desde la venganza.
Si! Desde la conciencia.
Porque sanar también es aprender a elegir dónde ponemos nuestra energía.
Les deseo un dia pleno.
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